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  CONTRA EL HAMBRE: IDEOLOGIZACIÓN Y ABORTO (IV).
 
 
  555 15 de Enero de 2003
 

CONTRA EL HAMBRE: IDEOLOGIZACIÓN Y ABORTO (IV).

Por Juan Bacigaluppi

Contra la miseria y la pobreza los gobiernos títeres de los organismos internacionales, como el actual gobierno argentino, proponen la ideologización de la perspectiva de género y el aborto, a través de la llamada salud reproductiva.

Declaración de médicos

Después de sancionada la ley de salud reproductiva en Argentina, el Dr. Carlos Carranza Casares y el Dr. Carlos Ray, Presidente y Vicepresidente del Consorcio de Médicos Católicos de Buenos Aires, decían en un comunicado de prensa: "Finalmente, esta ley ocasiona una dilapidación de los fondos públicos presupuestarios; que deberían estar destinados a planes sociales, entre ellos a reducir la desnutrición infantil y la morbimortalidad infantil y preescolar. Como ejemplo: cada preservativo que se reparte (0,80 pesos) equivale a leche en polvo para preparar ½ litro de leche líquida vitaminada. El valor diario de las pastillas anticonceptivas más usadas (20 pesos mensuales) que se repartirán gratuitamente, equivale también a dar medio litro de leche por día durante casi un mes, a un niño desnutrido o a una madre pobre embarazada. El Ministerio de Salud Pública de la Nación para conmemorar el día del SIDA ha anunciado que repartirá 1.000.000 de preservativos. Con el dinero que se gastará en esta compra, se podría reforzar la alimentación con ½ litro de leche diario durante un mes, a 33.333 niños que se estén recuperando de una deshidratación aguda o de un proceso diarreico o infeccioso".

Para concluir, vienen al caso la declaración de la Conferencia Episcopal de Panamá (17-11-02), referida a un proyecto de esterilización quirúrgica presentado en ese país, entre otros motivos "para combatir la pobreza". Dicen los obispos de ese país: "Echar la culpa a los pobres y a la pobreza de la existencia de niños mendicantes o de cinturones de miseria en nuestras ciudades, además de un acto de discriminación, es un atentado a la inteligencia de los panameños y panameñas. Todos sabemos muy bien que, en nuestro país, bastaría con una administración honesta de la cosa pública y con una equitativa distribución de las cargas sociales para que desapareciera, no sólo la pobreza extrema, sino la pobreza. Pero, 'la soga siempre se rompe por la parte más delgada', y es más fácil suprimir bocas que repartir el pastel, es más sencillo echar la culpa a otros que asumir la propia responsabilidad". FIN-15-01-03